Edie Sedgwick

por Laura B

Me gustan los iconos. Lo que tienen es que no son una cosa sensata. No te gusta el mejor guitarrista ni la actriz más guapa, sino que es algo que va directo a las tripas, a lo que puedas identificar más con tu persona, saltándote nacionalidad, idioma materno y experencias vitales. Edie Sedgwick ha sido mi mujer icónica desde que tengo uso de Internet. No fue una mujer fuerte, ni una delicada florecilla, ni puede decirse que sea un ejemplo a seguir. Edie es lo que debería poner al lado de chica en los diccionarios: alguien muy joven con solo un par de ideas claras, un montón de ganas de probarlo todo, adicciones a situaciones, a hombres y a substancias y mucha ropa bonita.

Edie se llamaba Edith Minturn Sedgwick y nació en 1943 en Santa Bárbara. Su familia era rica porque habían encontrado petróleo en su rancho y la mayor parte estaba loca. Enloquecían como enloquece ese tipo de gente: los más jóvenes atormentándose por ser cosas que sus padres no iba a aprobar, nadando todo el rato entre amor y odio, y los adultos empecinándose en no ceder jamás, no aceptar nunca nada de lo que los otros eran. El padre de Edie era maníaco depresivo. También se acostaba con la criada. Edie dijo después que una vez los vió y que cuando lo contó, todos creyeron, o quisiern creer, o esa noche estaban un poquito densos, que ella no era más que una niña con alucionaciones y que la mejor idea era darle pastillas.

Minty, el hermano de Edie, el que ella definía como su mejor amigo, era alcohólico con quince años y terminó suicidándose. Antes le habia dicho a su padre que era homosexual. Él lo ingresó en varios psquiátricos. También hizo esto mismo con Bobby, otro de los hermanos. Edie, después, cuando hablaba con Warhol, le explicaba que aquello era una cosa normal en su familia. El método Sedgwick, decía. Después de esto, si puedes, llega a los veinte años y contruye relaciones saludables y sólidas con los hombres. Claro que sí, go for it.

A ella le tocó entrar en un psiquiátrico por primera vez cuando tenía trece años. Se quedó embarazada y tuvo un aborto natural. La internaron porque tenía anorexia y bulimia. Los transtornos alimenticios fueron una rueda de hámster a la que Edie se subió muy joven y de la que no se bajó nunca.

La familia loca es una cosa que sucede con mucha más frecuencia de lo que la gente reconoce en los bares. Quiero decir, que cuando eres niña, por alguna razón, todos los adultos que están a tu alrededor decidan que se les vaya la cabeza. A veces pasa. Otras no, pero sí que es una cosa real. Esta es una de las cosas por las que Edie Sedgwick me vuelve muy loca, porque es una cría rodeada de zumbados y de histéricos y lo va a ser toda la vida. Ella, a fin de cuentas, también genera reacciones a lo que ve: más caos, más dolor, más miedo, ciclos de atracón y purga a todos los niveles. Es un cosa muy sencilla con la que sí puedo identificarme. Quiero decir, Audrey Hepburn era mucho más hermosa y mejor actriz que esta niña, pero la anorexia me resulta más cercana y comprensible que cualquier infancia marcada por una guerra mundial. No sé si esto es estrechez de miras, egocentrismo o que las cosas son asi y la vida no me la he inventado yo. No sé. No me importa.

Edie empezó a estudiar Bellas Artes en la universidad de Cambridge y conoció a un chico llamado Chuck Wein, que ejerció (más o menos) como su representante y fué uno de los pocos que no se aprovechó totalmente del halo que esta chica generaba a su alrededor. Tras un año en Cambridge, Edie se mudó a Nueva York. Vivía en un piso de Park Avenue (Park Avenue es una calle inmensa y preciosa de N. Y, tan pija que es imposible encontrar una sola boca de metro. No es recomendable pasear por Park Avenue con tacones de doce cm, por el motivo anteriormente citado) de catorce habitaciones que habia pertenecido a su abuela. Tenía mucho dinero de su herencia y se moría de ganas de zambullirse en todo lo que estaba pasando en el Nueva York en los sesenta, de inundarse de cada cosa, de lo que podían sentir los artistas enloquecidos cuando arrojaban pintura en goterones sobre lienzos enormes, de que se le fuera la cabeza estado rodeada de personas increíbles. Locos por vivir, locos por salvarse. Esto es otro de los puntales. Quiero decir, si siendo una chica, y lista y guapa, te has perdido sentir todo esto, replantéate cosas. De nada.

Mas o menos un año después de haber llegado a Nueva York, Chuck le presento a Andy Warhol en una fiesta. Si pones en google el nombre de Edie y miras fotos, es una cosa preciosa y, sobre todo, vivísima. Andy Warhol se quedó fascinado. Después se iba a aburrir de ella, a dejarla tirada y a dedicarse a otras cosas. A seguir contruyendo su propio personaje, que es a lo que Warhol se dedicó siempre y una de las cosas por las que vuelve locos a todos, pero también diría que la fascinación que sintió por ella estuvo muy cerca de alguna clase de amor. Le propuso enseguida salir en una de sus películas. Ella le dijo que sí.

Entonces se convritió definitamente en Edie Segdwick, en la Edie más famosa de todas, la más cinética. Se cortó el pelo muy corto y se lo tiñó del mismo rubio platino que Andy. Y ellos dos se convirtieron en una dinamo, Andy y Edie, Edie y Andy. Al principio, ella hacía pequeños cameos en las películas de Warhol, como en Horse o Vinyl, pero después empezaron a rodar The Poor Little Rich Girl Saga, en la que se enmarcan peliculas como Face o Restaurant. Edie aparece fumando, peinándose, maquillándose y explicando cómo se ha gastado todo su dinero. Los franceses aplaudieron a rabiar al verla.

Todas las películas de Andy Warhol, independientemente del concepto que subyazca en cada una, tienen en común un mensaje muy claro: para hacer una película solo tienes que colocar a algunas personas en el conexto que tú quieras y dejar que hagan cosas. En teoría eso es una preciosidad, en la práctica sólo funciona a veces. Pero si miras el screentest de Edie Sedgwick te vuelves loco, y no sucede absolutamente nada, sólo una niña muy bien maquillada que mira a cámara. Tiene unos ojos preciosos, enormes, que parecen a punto de hacer montones de cosa: romper a llorar, salir corriendo, cerrar y abrir los párpados muy rápido. Al terminar, estás alucinando.

Después, también rodaría Beauty No. 2, Kitchen, Lupe e incluso Chelsea Girls, aunque para entonces ya había empezado a destrozarse y finalmente sus escenas fueron sustituidas por las de Nico.

Edie Sedgwick no se convirtió en un icono sólo por hacer pelícuas. Se construyó una imagen, una estética depuradísisma: las piernas larguísismas, las medias negras, los ojos enormes, las pestañas postizas y la sonrisa de cría. Creó una cosa tan fascinante que la empezó a querer todo el mundo: a pesar de que no trabajaba realmente como modelo porque ofrecía una imagen demasiado trash(toda esa gentuza despeinada, todos esos artistas, no, por dios) apareció en portadas de Vogue y de Life. En las academia de baile empezaron a darse clases para que las chicas que no eran Edie pudieran aprender lo que se denominó “movimientos Sedgwick”. Warhol y ella eran reclamados en todas las fiestas, perseguidos por toda la prensa. Recibían cientos de telegramas todos los días. Las chicas se compraban enormes pendientes como los de Edie. Viajaban a París, exponían allí, proyectaban sus películas. Conocían a todo el mundo, y todo el mundo los quería. Se tiraban días y días de fiesta, sin dormir, se paseaban por Nueva York de madrugada llevando ropa carísima. Escribían canciones sobre Edie, hablaban sin parar con artistas que se dedicaban a dibujar pollas y cosas por el estilo, cenaban en los mejores restuarantes y Edie pagaba. Se hacía llamar Miss Warhol y todo el mundo caía a los pies de los dos. Eran estrellas del rock, eran lo mejor que puedas imaginarte.

Warhol representaba el lado más frívolo del movimiento artístico del Nueva Yor de los sesenta, pero había más cosas. También estaban los intelectuales. Entonces, todo lo que tenía que pasar pasaba del lado de unos o del de otros. La Factory de Warhol era un estudio carísimo donde todo era pop: era de colores, era emergente, se travestía, se teñía el pelo, follaba y lo grababa en vídeo, vibraba con fuerza. El Chelsea era un hotel donde a veces las habitaciones se pagaban con cuadros porque los que estaban allí dentro eran unos muertos de hambre. Eran intelectuales, era inteligentes, eran políticos, sabían como retratar el sufrimiento, hubieran matado toda la frivolidad si fuera posible. Leonard Cohen, Joan Baez, Bob Dylan. Entonces, este último dijo que quería conocer a Edie.

Sin saberlo, la colocó en el medio. O a lo mejor si lo sabía. No sé, yo tengo la impresión de que Bob Dyan era un poco gilipollitas. No es que pase nada, lo ha compensado siendo un hombre my atractivo. Edie y él empezaron a verse y las cosas se hicieron más complicadas. Tampoco es que se vieran muy a menudo, dado que ella estaba haciendo sus peliculas y él estaba increíblemente atareado acostándose también con Joan Baez y Sara Lownds. Supongo que antes de que hubiera facebook era bastante más complicado saber si un chico era tu novio. No sé, joder. La gente era educada. No vas a preguntarle a Bob Dylan si te quiere y piensa tener una relación adulta y serena contigo cuando estáis follando como si no hubiera minuto siguiente.

Además, entonces Edie ya se drogaba. No es que pasara nada. Drante esa época, todas las niñas bien de Manhattan tenían un médico de cabecera en el West Side que les inyectaba traquilizantes y anfetaminas. Llegados al punto de las drogas, las versiones difieren. Edie Sedgwick dijo que fue culpa de la Factory, la gente de la Factory e indirectamente de Andy Warhol. Bueno, lo que dijo en realidad es que Warhol le había jodido la vida a muchísima gente y que ella, al entrar allí, había sido el blanco perfecto. Andy djo que él nunca había suministrado drogas a Edie. Yo no me imagino a Andy Warhol comprádole juguetitos a un camello, asi en plan turbio, pero tampoco me lo imagino diciéndole a Edie que mejor se tomara un zumito en lugar de chutarse heroína. Que si, Edie. Que son unas naranjas muy buenas, ya verás qué rico. Pues no.

El caso es que las cosas empezaron a acelerarse cada vez más. Warhol estaba celoso de Dylan y del tiempo que Edie y Bob pasaban juntos. Edie intentó convencerles para que hicieran una pelicula jntos y aquello fué desastroso. Ella necesitaba drogarse cada vez más, y empezaba a acabársele el dinero. Sus padres habían cerrado el grifo porque los amigos de Edie les daban miedo. Dylan insultaba a Warhol y le decía a Edie que se estaban aprovechando de ella. Warhol empezó a hacer películas sin Edie y a sustiturla por Nico. Edie cada vez llegaba mas drogada a los rodajes y le resultaba complicadísimo aprenderse los papeles. Era muy difícil trabajar con ella.

Un día, Edie empezo a hablar de cómo iba a salir en una pelicula con Bob Dylan. Entonces, Warhol le lanzó un periódico y le preguntó si sabía que Dylan acaba de casarse con Sara Lownds. Edie se puso blanca, agarró sus cosas y se marchó al Chelsea hotel. Para entonces ya era una yonqui a tiempo completo.

Lo que viene ahora es bastante triste. Nade quiso volver a trabajar con ella en ninguna pelicula, ni que posara para más revistas. Empezó una relación con el manager de Dylan, pero a él se le hizo imposible estar con una heroinómana. Empezó el rodaje de Ciao! Manhattan, una película interesantísima que retrata con bastante fidelidad esta época. La chica preciosa del screentest empezó a follar por un pico de heroína. Leonard Cohen la vió tan mal que le recordó varias veces que no dejara las velas encendidas. Se quedó sin ningún dinero, su padre la insultaba cada vez que ella llamaba por teléfono y, en un descuido, Edie incendió su habitación del hotel con un cigarrillo. Ves, Leonard Cohen, esto no hubiera pasado si no hubieras dicho nada. Leonard Cohen es gafe.

El rodaje de la película se canceló y la familia de Edie la internó en un psiquiátrico. Al salir del hospital se casó con otro de los internos, un joven llamado Michael Brett. Se dejó crecer el pelo, sonreía en las fotos y ya no se enmascaraba los ojos. Entonces, tuvo un accidente que hizo que su médico le recetase barbitúricos. Se enganchó ora vez y empezó a mentir para consegur más diciendo que había perdido las recetas. Una noche, en una fiesta, otro de los invitados la llamó patética yonqui. O puta, una cosa asi, algo que no fue bonito. Ella se emborrachó y llegó a casa tan alterada que se pasó con la dosis. Su marido se despertó al lado de Edie por la mañana y ella estaba muerta.

Lo que pasa con los iconos es una cosa así de sencilla: a cualquier chica la ha puteado un tio, ha sido la más guapa de la fiesta y desués la han dejado sola, han dejado de hablarle sus padres y ha sido la más feroz, la que más rápido iba a destrozarse, y también la gilipollas a la que le estaban poniendo los cuernos y todos lo sabían menos ella.

Tomado de:

http://normajeanmagazine.com/2012/03/edie-sedgwick/

Un pensamiento en “Edie Sedgwick

  1. edie es un personaje muy interesante de la decada del 60. vivio muy rapido y ferozmente. yo la consiedero una idola por las mismas razones que vos.
    lindo el post.
    melina. argentina

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