Estética y Representación

Por: Mabel Leticia Grosso

 

El beso, Gustav Klimt.

 

Por El Diccionario Etimológico define la representación como la acción de representar y representar como evocar algo en imaginación.[1][1]

Estética deriva del griego aisthetikos-aisthesis: punto de vista de la belleza.[2][2]

J. Lacan: al referirse a al producción artística establece que “los objetos juegan un papel esencial en algo que está vinculado con la promoción de cierto progreso, de cierta elevación de algo socialmente reconocido”[3][3] , y más adelante dice “No hay evolución correcta posible de la sublimación en el arte sino pensamos que toda producción de arte especialmente de las Bellas Artes, están históricamente fechadas. No se pinta en la época de Picasso como se pintaba en la época de Stendhal”.[4][4]

Oscar del Barco piensa que: “el arte va en dirección al misterio: que sea pura presencia y que, al mismo tiempo manifieste lo otro que es innombrable”.[5][5]

Entonces el arte no es una representación más o menos lograda de un objeto, sino algo que va más- allá de la misma en la propia representación. Pero consideramos arte a determinada figura, ese plus que en el arte constituye lo dado, De ese modo el arte moderno se encontró con lo sublime: lo real de la anamorfosis, entendiendo por ella como la define Lacan: “…cierta forma que a primera vista no es perceptible se organiza en una imagen legible. El placer consiste en verla surgir a partir de una forma indescifrable”.[6][6]

Así la anamorfosis es un subterfugio óptico donde lo aparente eclipsa lo real.

El arte moderno evidenció que la pintura nunca fue representativa, pues al mirar un cuadro, aún el figurativo, es posible mediante un desdoblamiento, ver otra escena originaria. Pero no de lo distinto sino de lo mismo.

Entrar estéticamente en el espacio  no-representativo fue siempre necesario para la comprensión del arte.

Lo esencial es lo propiamente pictórico que está en el cuadro y paradojalmente en el más del cuadro que es lo propio estético del cuadro. Porque la obra se muestra y en el movimiento en el que lo hace se oculta. Muestra su “belleza” y oculta la trama íntima y desconocida del ser.

Las pintura recomienza desde lo hondo hacia la superficie dejando surgir la transparencia lograda al fin, después del sacrificio del sujeto.

Cèzanne dice: “La lenta abstracción culminó en su reclamo de formas geométricas para dar lugar a lo real del propio cuadro”.

“Solo el trato con la obra y el trabajo de pensar  ese acceso, pueden llegar a producir el acto estético”.[7]

El artista deja que la obra sea, que se dé en cuanto tal.

Frente a un cuadro figurativo el espectador se puede conmover ante la escena, frente a uno abstracto lo que conmueve es la presencia que vuelve sobre sí absolutizando el acto de la “belleza”. Mirar el cuadro dejando que aparezca y nos transforme,  porque siempre nos plantea la necesidad de ir más allá.

Allí lo único que queda es el estilo, punto último.

Cada pintor es único como una huella, no se puede aprender lo que constituye el fondo del acto creativo, su particularidad, su saber. Entonces lo que caracteriza al artista es su novedad y el manejo de lo potencial.

Podemos concluir que la representación estética en las obras de arte cualquiera sea su manifestación contienen los principios de belleza y armonía, entendiendo por ellos:

A)     A)     Belleza: unidad que se manifiesta en líneas, formas, sostenidas entre sí por el acto que hace de esa totalidad una pintura.

B)     B)     Armonía: las composiciones, lo distinto de la diferencia que logran componerse en el movimiento de la unidad de la obra de arte.

C)     C)     Entonces es lo bello lo que produce una satisfacción, pero la produce porque avanza en lo innombrable, en lo que no puede ser producido de acuerdo a ninguna regla. Punto donde se abre la dimensión del misterio como sublime.

Wittgenstein señalo que el arte comienza donde lo que no puede ser dicho puede ser mostrado  y exhibido.

Por ello volvemos a lo nuevo en el arte: la sublimación y la anamorfosis.

La sublimación: introducida por Freud, Lacan sostiene que si bien no hay actividad sexual tampoco hay represión. O sea, una satisfacción de las pulsiones sin actividad sexual y sin represión.

Anamorfosis: J. A. Miller al hablar de arte desde tres vertientes:

1) Imaginaria: la imagen, la forma y lo que gusta a los sentidos: la belleza como pantalla del horror.

2) Simbólica: es la reconstrucción de la perspectiva sobre una tela. La iconología es obtener a partir de un código efectos de sentido, al redescubrirlos es un tratamiento de lo simbólico. “El artista es un iconólogo que debe inventar un código”.[8]

3)Real: El arte como objeto a se ubica en el lugar del objeto perdido. Entonces el arte organiza  el lugar del goce.

El arte al no obedecer el principio de placer no frecuenta la belleza.

Kant sostiene que la belleza es un sublime que no causa placer.

El arte moderno, Lacan lo ubica en la anamorfosis: donde un elemento no pertenece al plano visual, es de otra dimensión e irrumpe en el equilibrio de la superficie.

Mabel L. Grosso

El mail de la autora es grig@datamarket.com.ar


[1][1] Larousse, Diccionario Etimológico. Editorial Larousse S.A. Colombia 1999-Pág. 874

[2][2] Corominas, J. Y Rasual, J.A., Diccionario Etimológico, Editorial Credos, Madrid (España) 1985

[3][3] Lacan, J. Seminario VII “La ética del psicoanálisis”, Editorial Paidós, México, Pág.133

[4][4] Lacan, J. , Ob. Cit

[5][5] Del Barco, O. “Apuntes sobre el problema de la representación en el arte contemporáneo” Pub.  Pensamiento de los Confines, 2da. Época No 6, Pág.195

[6][6] Lacan, J.,  Ob. Cit

[7] Del Barco, O. “Apuntes sobre el problema de la representación en el arte contemporáneo” Pub.  Pensamiento de los Confines, 2da. Época No 6

[8] Miller, J. A. : Seminario: “Los signos del goce” Bs.As. Edit. Paidós

http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=3010 

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Un pensamiento en “Estética y Representación

  1. Curiosa entrada, el tema de la representación sigue manteniendo toda su vigencia, pero creo que la crítica a la perspectiva del autor es bastante evidente: lo representativo en cuanto tal, no es una función exclusiva del arte. Hasta cierto punto, la existencia del arte es anecdótica , el aparato cognitivo humano seguiría funcionando mediante representaciones incluso si el arte no existiese. En este tipo de discursos (desde Kant a Lacan) se mantiene una vieja dicotomía ya superada, la que separa realidad y representación, y digo superada porque en los tres órdenes de Lacan (lo real, lo imaginario y lo simbólico), “lo real” sobra. “Lo real” es el gran error de Lacan, una muesca en su espuela que invalida en mi opinión todo el resto de su discurso.
    En cualquier caso,la representación es un asunto que compete al cuerpo. Es una problemática más vieja, incluso, que el arte.

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